DIME Y LO OLVIDO, ENSÉÑAME Y LO RECUERDO, INVOLÚCRAME Y LO APRENDO. BEJAMIN FRANKLIN

SUPERSTICIONES EN LOS CIELOS

Los griegos y los romanos de la Edad Antigua dieron a los planetas nombres mitológicos como Mercurio, el mensajero del Sol,o Júpiter, el dios supremo.
Durante  siglos,las personas pensaban que el cielo estaba lleno de peligros y que el futuro de las personas  o la guerra se podía adivinar por  el movimiento de los astros. Ahora,en la actualidad,sabemos que esas cosas son falsas ...¡ Pero,quién no pide un deseo cuando ve una estrella fugaz!  
  Pablo  González

TARTA DE CUMPLEAÑOS

     Ingredientes:
12  HUEVOS
500  GRAMOS DE AZUCAR
400  GRAMOS   DE HARINA
200 GRAMOS    DE   CHOCOLATE  PARA COBERTURA
1  LITRO   DE LECHE    Y  CHOCOLATE  EN  POLVO  PARA HACER  EL  RELLENO
NATA  MONTADA 1  LITRO
COLORANTE  ALIMENTARIO  VERDE  
  PREPARACIÓN:            
HACER  CON AYUDA DE UN ADULTO . 
SEPARAR  6 HUEVOS PARA  CADA PARTE DE LA TARTA Y DIVIDIR LA HARINA Y  EL  AZUCAR  A  PARTES IGUALES.    COGER  UNA PARTE  DEL  AZUCAR ,HUEVOS  Y  HARINA Y   EMPEZAR  A REALIZAR  UNA PARTE.

Rompecabezas



Ayer, al subir del Recreo,  me encontré en el pasillo con Luis, un niño de 5º A, que discutía con Sol y Álvaro.
Sol decía: "Luis, tú mientes".
Luis le respoondía que él no miente.
Y Álvaro intervino para afirmar que Sol  no mentiá.
¿Sabrías decirme que niño miente?


La escuela de nuestros abuelos



Mi  bisabuelo Miguel, nacido en 1898, estudió en la escuela del Hermano Fray Francisco  Becerra Rodríguez que estaba en Feria. Las aulas del aquel colegio eran habitaciones pequeñas porque había pocos niños y la mayoría ayudaba a sus padres en el trabajo. Estaba adornada con un crucifijo y un cuadro del rey Alfonso XIII.  Gracias a sus maestros, aprendió tanto que a la hora de ir a la mili, de doce que sabían  leer y escribir, él era un de ellos. Mario Becerra.
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Me cuenta mi abuela que las paredes de su escuela estaban adornadas con un crucifijo, una foto con firma de Franco y otra de José Antonio Primo de Rivera y con un mapa del mundo.
          








En aquellos tiempos, a los buenos alumnos los premiaban poniéndolos delante, al lado del maestro. Y a los malos los castigaban dándoles“regletazos” en las manos o en el culete porque escribían mal.